martes, 22 de septiembre de 2009

Cerro Rico (Sumaj Orko)




























Supongo que los que hayan hecho algo de espeleología sabrán cómo se puede sentir uno en una mina. Yo estoy más acostumbrado a los sitios abiertos, muy abiertos, pero no me fue tan mal como pensaba. De hecho acabé disfrutando arrastrándome y pegándome cabezazos contra la roca. Ver a los mineros trabajando ya es otro asunto, es un trabajo muy duro.
De todo el grupo, yo era el único que hablaba español, asi que tuve un guía para mi solo. Empezamos el día cambiándonos de ropa, visitando el mercado minero dónde compramos coca, refréscos y cigarillos para los mineros. También compré explosivos para hacerlos explotar a la salida. Allí probé un alcohol de 96º con el que hacen las ofrendas a la Pachamama. Después a una refinería donde procesan el mineral y la plata. Unas fotos parnorámicas y a la mina. Llegamos al cuarto nivel de un total de diecisiete. Los trabajadores de el último nivel tardan una hora y media en llegar y más de dos horas en salir de su puesto de trabajo.
Los mineros no comen mientras están en la mina. Su jornada de trabajo empieza en el mercado del minero, compran lo que necesitan y se van a la entrada de la mina dónde hacen el primer pijcheo del día, que puede durar una hora o más. Esto consiste en introducirse de 200 a 500 hojas de coca en la boca junto con la achura, una pasta dulce que saca todo el jugo a la coca. Utilizan la coca como reloj, el sabor se va cuando pasan unas tres horas, entonces descansan y comienzan con un segundo pijcheo. Aveces hacen hasta tres al día. También fuman unos cigarrillos con sabor anís.
El Cerro Rico dicen que es hembra, una virgen, la virgen María. De ahí la creencia de los más viejos que las mujeres no pueden entrar en la mina. La Pachamama se pone celosa y pueden haber accidentes. Rolando, el guía, me presentó al hombre más viejo de la mina, él todavía cree en esto, por eso los guías no llevan mujeres al sitio dónde éste hombre trabaja. Lleva más de cuarenta años en la mina, lo cual es raro, porque normalmente los mineros enferman de silicosis cuando llevan unos veinte o veinticinco años trabajando. Éste cerro está prácticamente por agotarse. Hay otro cerro en Potosí, el marido del Cerro Rico. Éste demanda un quintal de kinoa para poder explotarlo. Aquí hay una cosa que no entendí bién, pero me pareció entender que cuándo se empieza a extraer el mineral de un cerro, éste pide la muerte de los mineros como sacrificio para dejarse sacar su tesoro. El dios de la mina es "el tío", la personificación del diablo, a la que hacen ofrendas continuamente. Hay muchas historias de mineros que trabajando solos, tienen contactos con el tío. Entonces tienen pactos con él a cambio de protección. Desde el año 1545 hasta nuestros días, han muerto millones de personas extrayendo plata en éste cerro. Curiosamente, Potosí sigue siendo una ciudad pobre.


viernes, 18 de septiembre de 2009

BOLIVIA - Salar de Uyuni y volcán Tunupa





































































Me tengo que poner en serio con la fotografía. Me estoy juntando con verdaderos artistas del tema y me muero de envidia. Jose, necesito clases avanzadas, no puede ser que visitando sitios tan impresionantes no sea capaz de recoger una mínima muestra que merezca la pena.
El salar de Uyuni y alrededores es algo que hay que visitar una vez en la vida, pero es todo tan grande que uno no sabe dónde apuntar la cámara. Las distancias son enormes, hacen falta como mínimo tres días en 4x4 para recorrer un poco. Lagunas impresionantes, montañas de ensueño, volcanes activos, el desierto de Dalí... y el salar, 12000 km cuadrados de llanura blanca. No se cuánto equivaldría eso en España, pero seguro que más del doble que la provincia de Alicante. Y una cosa que no hemos podido hacer es recorrer el salar con agua, podéis buscar fotos, el cielo se refleja en el salar y es como ir volando hacia la nada.

En plena temporada de frío se llegan a los -30º, nosotros no creo que bajáramos de -5º. Unido a una altitud de 5000 msm en algunos lugares como los geiser, hacen que sea una experiencia única. El último día habíamos planeado la ascensión al volcán Tunupa. Mati y Giulia llevaban un montón de días descompuestos, y no pudieron caminar más de un par de horas. Un grupo de catalanes que conocimos por la noche también lo intentaron, pero se quedaron a los 4400 msm, así que hice la ascensión en solitario. El punto más alto está a 5432 msm, pero es un bloque de piedra que ni siquiera se si se puede escalar. La cima está a 5117 msm, según el altímetro. Ha sido una buena experiencia, pasar de los tresmiles de españa a un cincomil, aunque sin nieve. Y como siempre, un puchito en la cima.

Hicimos el tour en dos 4x4, nosotros tres y un grupo de bolivianos de Cochabamba, personas excelentes. No tenía claro si iba a ir a Cochabamba, pero posiblemente pase a visitarlos. Fredy, nuestro chofer-guía-cocinero, nos estuvo contando historias sobre las minas, sobre el "tío" (el diablo), sobre las cholitas sin cabeza, sobre el Tinku (un enfrentamiento parecido a una danza donde los hombres pelean muchas veces hasta la muerte en honor a la Pachamama) ... Fue lo mejor que nos podría haber pasado, hacer el tour con bolivianos y no con "gringos", nos hablaron de muchas cosas interesantes. Me gustaría recoger más información de todo esto antes de contar nada. Las creencias supersticiosas en Bolivia son muy fuertes. Supongo que en las minas aprenderé más cosas.

Ahora estoy en Potosí. La visita al salar y el volcán me han dejado un poco tocado de la garganta y no puedo respirar bién, así que tengo que esperar un poco a recuperarme para entrar en las minas. Mientras me recupero paseo por Potosí, dicen que con sus 4060 msm. es la segunda ciudad más alta del mundo, pero no lo tengo tan claro, aunque no le den el nombre de ciudad seguro que hay muchísimos pueblos a más altitud en el Himalaya e incluso aquí en los Andes. Beberse un litro de cerveza (aquí, como en Argentina, no conocen eso del "quintico") a 4000 msm. es todo una experiencia. Anoche estaba subiendo fotos y tuve que irme a dormir, entre el resfriado y la birra, la pantalla del ordenador se volvía en tres dimensiones. Esta noche acabaré una botella de vino que llevo tres días intentando acabar, la altitud y el alcohol son una mezcla curiosa. ;-)

Tilcara, Humahuaca e Iruya






















En el hostel de Tilcara, probablemente el mejor que he estado en Argentina, coincidimos con mucha gente de muchos países. Hicimos un gran asado de manos de Nestor. A los dos días, y después que Nestor decidiera venirse conmigo a Bolivia, por lo menos hasta el salar, tuvo que bajar a Salta. Llevaba tres días sin dormir bién y le faltaba el aire, estaba apunado como dicen por aquí, mal de altura a tan solo 2800 msm, no hubiera podido llegar al salar donde se llega a los 5000 msm. Continuamos Fanny y yo.


De Tilcara a Humahuaca y a Iruya. Llegamos a Humahuaca y seguidamente cogimos otro bus para Iruya. Impresionante recorrido llegando a los 4000 msm. La bajada deja sin aliento a cualquiera. Una vuelta rápida por el pueblo, comer y vuelta a Humahuaca. En Iruya coicidimos con otras dos francesas y fuimos al mismo hostel en Humahuaca. Al día siguiente Fanny volvió a Salta para continuar su viaje por el sur, y yo crucé a Bolivia, compartiendo el mismo recorrido que las otras chicas. Pasamos el primer día en Tupiza, dimos un paseo por allí y al día siguiente fuimos hasta Uyuni, donde nos esperaba el salar. Allí me reencontré con Matias y con Giulia y planeamos juntos el tour por el salar, con ascensión al volcán Tunupa incluida.


Purmamarca














































Purmamarca es un pueblo de la Quebrada de Humahuaca, rodeada por los cerros de los siete colores. Desde allí se puede ir a las Salinas Grandes, un antiguo lago seco lleno de sal, en principio no iba a ir porque el Salar de Uyuni es lo mismo pero muchísimo más grande, pero me dijeron que el trayecto merecía la pena en sí mismo. En la furgoneta coincidí con un chico argentino, una francesa y otra chica de Israel. Al día siguiente Nestor, Fanny (la francesa) y yo fuimos a subir uno de los cerros que rodean el pueblo. Nestor ya se empezaba a sentir mal por la altitud, ni siquiera nuestro oxígeno (hojas de coca) le ayudó, y terminamos subiendo Fanny y yo. La cima a 3050 msm, no tenía nombre, por lo visto, y la bautizamos con un nombre muy argentino, Hija de mil putas.