Isla Negra
martes, 25 de agosto de 2009
Valparaíso













Amo, Valparaíso cuanto encierras,
y cuanto irradias, novia del océano,
hasta más lejos de tu nimbo sordo.
Valpo es hermoso. Uno podría perderse para siempre por sus callejuelas, hay innumerables rincones dónde simplemente estar es un inmenso placer. Es fácil comprender por qué Neruda amaba ésta ciudad. Su casa, La Sebastiana, situada en uno de tantos cerros que dominan el mar, es un remanso de paz. No cuesta imagenárselo sentado en ese sofá negro, la nube, leyendo "el libro que siempre se toma en el crepúsculo", contamplando el puerto, tejiendo palabras.
Una chica canadiense me dijo que su casa de Isla Negra, la favorita de Neruda y donde está enterrado con su mujer, estaba solo a hora y media en bus. Allí he ido hoy, pero estaba cerrada, así que he tenido que conformarme con verla por fuera, pero ha merecido la pena porque está pegada al mar y he pasado un buen rato mateando (ya directamente me preguntan si soy argentino) y fotografiando por allí.
Mañana no se que voy a hacer, ni siquiera se si el paso de la cordillera sigue abierto, me gustaría ir a Viña del Mar y quizá desde allí volver a Santi-asco, ya veremos.
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