










Supongo que los que hayan hecho algo de espeleología sabrán cómo se puede sentir uno en una mina. Yo estoy más acostumbrado a los sitios abiertos, muy abiertos, pero no me fue tan mal como pensaba. De hecho acabé disfrutando arrastrándome y pegándome cabezazos contra la roca. Ver a los mineros trabajando ya es otro asunto, es un trabajo muy duro.
De todo el grupo, yo era el único que hablaba español, asi que tuve un guía para mi solo. Empezamos el día cambiándonos de ropa, visitando el mercado minero dónde compramos coca, refréscos y cigarillos para los mineros. También compré explosivos para hacerlos explotar a la salida. Allí probé un alcohol de 96º con el que hacen las ofrendas a la Pachamama. Después a una refinería donde procesan el mineral y la plata. Unas fotos parnorámicas y a la mina. Llegamos al cuarto nivel de un total de diecisiete. Los trabajadores de el último nivel tardan una hora y media en llegar y más de dos horas en salir de su puesto de trabajo.
Los mineros no comen mientras están en la mina. Su jornada de trabajo empieza en el mercado del minero, compran lo que necesitan y se van a la entrada de la mina dónde hacen el primer pijcheo del día, que puede durar una hora o más. Esto consiste en introducirse de 200 a 500 hojas de coca en la boca junto con la achura, una pasta dulce que saca todo el jugo a la coca. Utilizan la coca como reloj, el sabor se va cuando pasan unas tres horas, entonces descansan y comienzan con un segundo pijcheo. Aveces hacen hasta tres al día. También fuman unos cigarrillos con sabor anís.
El Cerro Rico dicen que es hembra, una virgen, la virgen María. De ahí la creencia de los más viejos que las mujeres no pueden entrar en la mina. La Pachamama se pone celosa y pueden haber accidentes. Rolando, el guía, me presentó al hombre más viejo de la mina, él todavía cree en esto, por eso los guías no llevan mujeres al sitio dónde éste hombre trabaja. Lleva más de cuarenta años en la mina, lo cual es raro, porque normalmente los mineros enferman de silicosis cuando llevan unos veinte o veinticinco años trabajando. Éste cerro está prácticamente por agotarse. Hay otro cerro en Potosí, el marido del Cerro Rico. Éste demanda un quintal de kinoa para poder explotarlo. Aquí hay una cosa que no entendí bién, pero me pareció entender que cuándo se empieza a extraer el mineral de un cerro, éste pide la muerte de los mineros como sacrificio para dejarse sacar su tesoro. El dios de la mina es "el tío", la personificación del diablo, a la que hacen ofrendas continuamente. Hay muchas historias de mineros que trabajando solos, tienen contactos con el tío. Entonces tienen pactos con él a cambio de protección. Desde el año 1545 hasta nuestros días, han muerto millones de personas extrayendo plata en éste cerro. Curiosamente, Potosí sigue siendo una ciudad pobre.
