
lunes, 3 de agosto de 2009
Bariloche




No hay nieve en Bariloche. Pero hay buena gente. De nuevo he compartido unos días increibles con gente maravillosa. Encuentros y despedidas. Pero siempre merece la pena, siempre se aprende algo de cada uno, y de ti mismo. Lucrecia, Roxana, Tago, Belén... ya marcharon, pero volvió Mati, uno de mis compañeros de la ruta 40.
Esta zona es impresionantemente bonita, abarrotada de lagos, montañas coronadas de nieve y bosques. La metereología se ha portado bien, hemos tenido días expléndidos, soleados, en los que hemos podido contemplar paisajes casi demasiado bellos, uno no sabe dónde mirar, o que pensar... algo parecido a cuando se mira el mar o el fuego, no hay manera de disfrutar ese momento porque cualquier pensamiento humano emborrona todo lo demás y uno quiere convertirse en árbol o en pájaro para no sentirse un extraño en medio de la naturaleza.
Hay tanto para recorrer que hace falta mucho tiempo para ello, diferentes actividades en diferentes estaciones, las montañas me llaman literalmente a voces, como el Cerro Tronador, pero me quedo con las ganas... echo de menos a mis compañeros de montaña para comentar todo esto.
No creo que me quede mucho tiempo más acá, mañana o pasado marcharé hacia San Martín de los Andes por la ruta de los siete lagos en un coche alquilado. Allá me quedaré unos días y continuaré hacia Mendoza, haciendo una paradita en Las Leñas para esquiar, que hay más nieve. Hasta entonces... que la fuerza os acompañe.
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